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¿Qué come el puma? Cómo caza y cuáles son sus presas preferidas

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Eric Philippe Isselée/sp.depositphotos.com/

El puma es un mamífero carnívoro (orden Carnivora) integrado en la familia de los félidos, es nativo del continente americano y constituye el segundo félido más grande, después del jaguar, y el de más amplia distribución de este continente. Es un depredador generalista, lo cual quiere decir que las presas que come el puma son muy variadas y van a depender de su abundancia y de la localidad donde se encuentre.

Su distribución es amplia, comprende desde el territorio de Yukón, al norte de Canadá, hasta la Patagonia Argentina, con seis subespecies reconocidas a lo largo de su distribución, siendo la subespecie del puma de América del Norte (Puma concolor couguar) la más septentrional, y la del puma de América suramericano del sur (Puma concolor puma), la más austral.

El puma puede llegar a sobrepasar ligeramente los dos metros de longitud, de los cuales cerca de un tercio (1/3) corresponden a su cola, La hembra es de menor tamaño que el macho, y las subespecies que se ubican más hacia el ecuador son de menor tamaño que las que se ubican en los extremos norte y sur de su área de distribución. Su pelaje tiende a presentar un patrón de coloración uniforme marrón claro en su etapa adulta, con manchas negras en las crías, que desaparecen luego del sexto mes de su nacimiento.

¿Cuál es el hábitat del puma?

El puma es una animal capaz de adaptarse a una gran variedad de hábitats, lo cual puede explicar su amplia distribución. Este félido puede ser encontrado en ambientes semidesérticos o con escasa vegetación así como en diversos tipos de bosques, y también pueden distribuirse en diferentes pisos altitudinales.

No obstante, su hábitat de preferencia es aquel que posee una densa vegetación, donde puede agazaparse para acechar las presas que come el puma. Además de bosques densos, también es frecuente en terrenos rocosos escarpados y en cañones. El territorio de caza del puma macho puede abarcar desde poco más de 150 metros hasta cerca de un kilómetro cuadrado, mientras que el de la hembra es siempre menor y representa cerca de la mitad del área de caza del macho.

Los territorios de caza de las hembras pueden superponerse entre sí, o con los de los machos, pero los de los machos no se superponen entre ellos para evitar conflictos con otros machos por el uso de los recursos o por las hembras.

¿Cuáles son las presas que come el puma?

En número de especies que come el puma es muy grande, lo cual es comprensible si se toma en consideración su amplia distribución y la gran diversidad de hábitats que ocupa. Desde pequeños roedores hasta grandes ungulados entra en la dieta de este depredador.

A pesar del amplio espectro de especies que sirven de presa potencial al puma, este parece dirigir su esfuerzo a un número reducido de especies en cada zona de su distribución. Por ejemplo, las presas que come el puma en Norte América son principalmente ungulados de gran tamaño, como el venado, mientras que en Centro América se alimenta de animales de porte mediano.

Por su parte, en Suramérica, las presas que come el puma incluyen capibaras o chigüires, pecaríes o báquiros, agutíes, venados e incluso armadillos. Algunos autores han señalado que los pequeños roedores pueden llegar a representar cerca del 98%, en número, de los ítems alimentarios del puma, aunque su participación en biomasa no alcance el 50% del peso total.

Una de las fuentes más importantes de alimento que comen los pumas en el altiplano suramericano, en términos de biomasa, la constituye el ganado camélido, representado por las llamas y las alpacas, aportando más del 28% de la biomasa total.

¿Cómo caza el puma?

El puma es de hábitos solitarios, no busca compañía de sus congéneres para la cacería. Es un animal de emboscada que puede emplear horas acechando pacientemente a su presa para atacarla por sorpresa. Puede esconderse entre la vegetación baja, en las ramas de los árboles o en salientes rocosas, desde donde salta para derribar a su víctima.

Los animales que come el puma los mata por asfixia o desangradas por las mordeduras y las heridas de sus zarpas. El animal no es consumido en el mismo lugar donde el puma lo mata, sino que lo arrastra hasta algún escondrijo alejado de otros depredadores y allí se alimentará de su presa durante varios días.

Normalmente el pumas eviscera a su víctima antes de comenzar a consumirla, pero las vísceras también son consumidas, sin mostrar preferencia por algún órgano en particular. Una vez saciada su hambre, el puma oculta los restos con pasto u hojas y regresa durante varias oportunidades para seguir consumiéndolos.

A pesar de estar ocultos, los restos atraen a otros depredadores y carroñeros por su olor, tales como zorros y algunos roedores, los cuales también pueden alimentarse de ellos, pero si son encontrados, pueden terminar convirtiéndose en parte de lo que come el puma.

Existe la creencia que si los restos del alimento que come el puma son manipulados por el ser humano, este no los tocará cuando retorne a continuar con su comida, e incluso se alejará de ese territorio, sin embargo, lo que realmente hace, es arrastrar estos restos hasta un nuevo escondite donde considere que estén más a salvo y continuará su festín.

Alimentación del puma y conflicto con los seres humanos

Cuando su territorio de caza es invadido por actividades agropecuarias humanas, el ganado de distinto tipo (bovino, caprino, camélido) puede llegar a formar parte de la dieta que come el puma, lo cual genera conflictos con los ganaderos, que ven a este depredador como una amenaza.

Debido a lo anterior, el puma es víctima de una fuerte presión de cacería que lo ha exterminado en gran parte de su área de distribución original como en la zona oriental de América del Norte, o en algunas provincias de Argentina. Actualmente la Unión Internacional para Conservación de la Naturaleza lo considera una especie casi amenazada y probablemente vulnerable, por lo cual está protegido por las leyes en numerosos países, sin embargo la cacería ilegal y la destrucción del hábitat siguen amenazando su supervivencia.

Referencias

  • L. Pacheco, A. Lucero & M. Villca (2004).
  • A. Hernández-Guzmán, E. Payán & O. Monroy-Vilchis (2011).
  • M. Zarco-González, O. Monroy-Vilchis & J. Alaníz (2013).
  • J. Iriarte, W. Franklin, W. Johnson & K. Redford (1990).