¿Qué comen las moscas? Ejemplos y curiosidades sobre la terapia larval

Qué comen las moscas
Javier Prazak/CC BY 2.0

El nombre de mosca se emplea para definir a diferentes especies de insectos dípteros, incluyendo a la mosca doméstica (Musa domestica), la cual es la especie más común y más ampliamente distribuida en todo el planeta. Las moscas domésticas son consideradas polífagas, esto quiere decir que se alimentan de diversidad de fuentes como tendremos ocasión de hablar. Si te has preguntado qué comen las moscas, te lo explicamos a continuación.

Las piezas bucales de estos insectos están modificadas para una alimentación líquida, es decir, que son utilizadas para succionar su alimento, debido a ello, las moscas deben secretar sus jugos digestivos sobre el alimento para predigerirlo antes de succionarlo.

Recientemente los investigadores han prestado interés al cultivo de las moscas para elaborar alimento para animales de cría, y producto de diferentes estudios han determinado que, a pesar de ser polífagos, la calidad del alimento que comen las moscas va a afectar la capacidad reproductiva de los adultos.

¿Qué comen las moscas en las diferentes etapas de su ciclo de vida?

Las moscas domésticas son organismos ovíparos de desarrollo indirecto, es decir, que eclosionan como una larva muy distinta al adulto, posteriormente pasan por una fase de pupa, la cual sufre una metamorfosis para transformar en adulto.

El alimento que comen las moscas en su forma larval y adulta es muy similar, basándose principalmente en alimentos y materia orgánica en descomposición. Estos organismos no se alimentan durante la fase de pupa, la cual es una fase de transición entre la larva y el adulto.

Las larvas no presentan patas ni alas, por lo cual su capacidad de desplazamiento es muy limitada, y las hembras adultas grávidas deben depositar sus huevos en el mismo lugar donde comen las moscas adultas y sus larvas. Este lugar es localizado y elegido gracias a los gases liberados cuando se produce la descomposición de la materia orgánica, por ejemplo el dióxido de carbono o el propio amoniaco.

Las moscas adultas gusta alimentarse de alimentos altos en hidratos de carbono, ya que estos proporciona los nutrientes y la energía necesaria para crecer y reproducirse adecuadamente.

La alimentación de la mosca y la transmisión de enfermedades

A diferencia de lo que ocurre con mosquitos hematófagos, la mosca doméstica no transmite directamente los agentes etiológicos (causantes de enfermedades) al hombre y a otros animales, sino que lo hacen de forma indirecta.

La comida que comen las moscas no solo incluye heces fecales y materia orgánica en descomposición, sino que también comparte los alimentos del ser humano. Cuando se posan sobre las primeras, sus patas y su cuerpo se contaminen con bacterias, virus, hongos y otros agentes etiológicos, los cuales puede depositar al posarse sobre los alimentos y contaminarlos.

El material que comen las moscas posee gran abundancia de bacterias, por lo cual las moscas han desarrollado mecanismos fisiológicos para digerir y aprovechar dichas bacterias, sin embargo algunas de ellas no son digeridas, al igual que ocurre con otros patógenos.

Las moscas domésticas son consideradas vectores de microorganismo tales como bacterias causantes de enfermedades como la gastroenteritis, el síndrome urémico hemolítico, diarrea aguda infecciosa, entre otras, debido no solo a los patógenos que lleva adheridos a su cuerpo, sino también a los que son regurgitados cuando secretan los jugos digestivos para la predigestión, y a los patógenos que son liberados con sus heces fecales.

¿Qué comen las moscas cultivadas?

Debido a los costos de producción de proteínas alimentarias para animales de cultivo, los investigadores han buscado fuentes de proteínas de calidad y bajo costo. La mosca doméstica ha sido estudiada ampliamente como fuente alterna de proteínas, principalmente para el cultivo de peces y consumo de aves, debido a su capacidad para reproducirse rápidamente y producir mucha descendencia.

Estas moscas generalmente no son alimentadas con materia orgánica en descomposición pues, aparte de crear problemas de higiene en las instalaciones de cultivo, podrían trasmitir patógenos a los organismos en cultivo, lo cual no sería nada rentable. Por eso, el alimento que comen las moscas en cultivo es elaborado en condiciones estrictas de higiene, y procurando suministrar todos los requerimientos nutricionales que precisan los insectos para su adecuado desarrollo y reproducción.

Una de las dietas más frecuentemente empleada en el cultivo de moscas se basa en leche, azúcar y agua, sin embargo dicha dieta puede resultar onerosa, por lo cual otras dietas han sido probadas (miel, hígado, entre otras), una de ellas, que ha mostrado resultados prometedores, se basa en frutas como la piña y el plátano.

Moscas y la terapia larval

El alimento que comen moscas de la especie Lucilia sericata (= Phaenicia sericata) consiste en tejido necrótico. Esta especie es una mosca de tamaño mediano y de una coloración verde característica, tiene hábitos necrófagos, y es una de las moscas más comunes que se consigue alimentándose de animales en descomposición.

Las larvas de otras especies de moscas pueden ocasionar una enfermedad conocida como miasis, que consiste en la alimentación de órganos y tejidos de diferentes especies de vertebrados por parte de larvas de moscas parásitas. Esta enfermedad afecta principalmente la piel, pero de no ser tratada, las larvas pueden afectar otros órganos y tejidos vivos a nivel del sistema gastrointestinal, el urogenital e incluso de oídos y ojos.

La larva de L. sericata, sin embargo, sólo se alimenta de tejido necrosado (muerto), lo cual ha sido aprovechado por los médicos para el desarrollo de una terapia denominada terapia larval o terapia de desbridamiento por larvas, se trata de una especie de miasis controlada.

Las larvas son colocadas en heridas con tejido muerto que debe ser removido de los pacientes (desbridamiento), y estas se encargan de alimentarse de dicho tejido, dejando intacto el tejido vivo. Una vez concluida la tarea, las larvas son removidas del lugar de la herida.

Esta terapia ha sido utilizada con éxito para tratar pacientes con úlceras crónicas por insuficiencia vascular y otras enfermedades, como la diabetes, incluso en pacientes en los cuales han sido detectados microorganismos resistentes a antibióticos, a los cuales eliminan o disminuyen en densidades, tanto por remoción mecánica como por la acción de proteínas con efecto antibiótico. También favorecen la cicatrización de las heridas.

Referencias

  • V. Béjar, J. Chumpitaz, E. Pareja, E. Valencia, A. Huamán, C. Sevilla, M. Tapia & G. Saez (2006).
  • F. Espinoza-Fuentes & W. Terra (1987).
  • J. Ríos, P. Mercadillo, E. Yuil & M. Ríos (2013).
  • H. Ganda, H. Abihona, E. Zannou-Boukari, M. Kenis, C. Chrysostome & G. Mensah (2020).

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