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Alimentación del elefante (asiático y africano), qué comen

Alimentación del elefante
Iaroslava Zubenko/sp.depositphotos.com

La alimentación del elefante es herbívora, consumiendo grandes cantidades de hierbas, hojas de árboles, arbustos, frutos y troncos en proporciones variables dependiendo de la disponibilidad. A pesar de los requerimientos energéticos, su tasa de digestión del alimento es baja, lo cual contribuye a que deba pasar muchas horas buscando su alimento y consumiéndolo.

Orden Proboscidea

Los elefantes son los únicos mamíferos actuales pertenecientes al orden Proboscidea y a la familia Elephantidae, la cual también incluía al extinto mamut. El nombre del orden proviene de su prominente probóscide, la cual es una prolongación musculosa de la nariz llamada comúnmente trompa.

Actualmente existen dos géneros y algunos autores reconocen dos especies, el elefante africano (con dos subespecies, la de sabana y la de selva) y el elefante asiático, mientras que otros autores sostienen que las dos subespecies africanas son realmente dos especies distintas.

Qué comen los elefantes

La alimentación del elefante es completamente herbívora, siendo capaz de consumir hierbas, arbustos e incluso árboles maderables. Al ser el animal viviente más grande de la tierra, requiere grandes cantidades de alimento, esto aunado al hecho de que su sistema digestivo es poco eficiente para aprovechar todo el alimento consumido, obliga al elefante a pasar hasta 16 horas al día buscando su alimento y consumiéndolo.

Aunque ambas especies son herbívoras, la alimentación del elefante africano y del elefante asiático difiere en el tipo de plantas que consumen, el segundo consume mucho más pastos que el primero. La dieta de ambas especies también varía con la estación del año debido a que los pastos son menos abundantes en la temporada de sequía.

De los árboles, consumen preferentemente las hojas tiernas y frutos, las cuales en ocasiones debe alcanzar levantándose sobre sus patas traseras, o con ayuda de la trompa, si no las alcanza, puede golpear el tronco para consumir las hojas y frutos desprendidos y puede incluso desprender de raíz algunos árboles para poder llegar hasta ellos.

Algunos estudios realizados acerca de la alimentación del elefante señalan que un organismo adulto puede ingerir diariamente, entre el 1,4 y 1,5% de su propio peso en alimentos (calculado en peso seco).

Su sistema digestivo está adaptado para consumir tales volúmenes de alimento y aprovechar solo cerca del 50% de sus nutrientes, por ello en condiciones de cautiverio, si mejora la calidad de su alimento, es propenso a sufrir obesidad y otras enfermedades relacionadas.

La lactancia materna dura unos cuatro años, aunque la alimentación del elefante puede incluir materia sólida desde los seis meses aproximadamente, y el destete puede ocurrir antes si la hembra queda embarazada nuevamente.

Sistema digestivo y alimentación del elefante

El sistema digestivo del elefante es simple y poco eficiente. Su tracto gastrointestinal es proporcionalmente mucho más corto que el de otros mamíferos herbívoros. Debido a ello, y a la ausencia de ciegos, el tiempo de retención del alimento es muy corto y gran parte del alimento ingerido no es digerido antes de su egestión.

La trompa participa activamente en la alimentación del elefante, le sirve para agarrar hojas que se encuentren muy elevadas, o para atrapar y manipular el alimento antes de ingerirlo.

Boca

El labio superior del elefante está fusionado a la probóscide, la boca presenta un par de incisivos muy desarrollados en la mandíbula inferior, que son conocidos como colmillos, tres pares de premolares y tres de molares en cada mandíbula, aunque algunos autores refieren que presenta cuatro pares de molares.

Debido al tipo de alimentación del elefante, los dientes sufren mucho desgaste y deben ser mudados en diversas oportunidades, pero igual terminan por desgastarse en los organismos más viejos, imposibilitándoles de comer, por lo cual mueren de inanición.

La lengua no es protráctil, no presenta papilas en su superficie y tiene un gran tamaño, pudiendo alcanzar hasta 12 kilogramos de peso. Posee tres pares de glándulas salivales mayores (parótida, submandibular y sublingual) y varias glándulas salivales menores. Estas secretan enzimas amilasas y lisozimas, pero no peroxidasas.

Faringe

Comunica los sistemas digestivo y respiratorio, tiene una capacidad de cuatro litros, y cuando el paladar blando está elevado permite el paso del alimento hasta el esófago.

Esófago

Es un tubo corto recubierto internamente por un epitelio escamoso estratificado, no queratinizado y presenta glándulas mucosas en su porción media.

Estómago

A pesar de que la alimentación del elefante es herbívora, su estómago es un saco simple cilíndrico (monogástrico) con una gran capacidad de carga. El estómago de un elefante adulto tiene una capacidad superior a los 60 litros. Su longitud es superior al metro y medio y su orientación es casi vertical. En él se observan tres regiones: cardíaca, pilórica y fúndica.

Un dato curioso es que en el estómago del elefante han sido halladas unas células endocrinas, las cuales son inmunoreactivas a un péptido denominado YY, que no han sido halladas en ninguna otra especie de mamífero y cuya función aún permanece desconocida.

Intestino delgado y la alimentación del elefante

Otra incongruencia que se observa entre la alimentación del elefante y su sistema digestivo, además de su estómago simple, es su intestino inusualmente corto en comparación con el de otros herbívoros. Por ejemplo, el tracto digestivo del elefante mide cerca de tres veces la longitud de su cuerpo, siendo ligeramente mayor en el elefante asiático que en el africano, mientras que la del caballo mide cerca de once o doce veces su longitud corporal.

En el intestino delgado del elefante se observan las tres regiones: duodeno, yeyuno e íleon, en la submucosa de la primera de ellas se encuentran unas glándulas de Brunner prominentes. Estas glándulas secretan sustancias alcalinas para proteger el epitelio de esta parte del intestino de la acción corrosiva de los jugos gástricos.

En la alimentación del elefante se observa que la digestión de la proteína se inicia en el estómago y se continúa en el intestino delgado. En esta parte del tracto digestivo, también se continúa la digestión de los carbohidratos y se realiza la digestión de las grasas. Los protozoos y bacterias anaeróbicas que realizan la fermentación microbiana son escasas en el duodeno y se incrementan hacia la porción final del intestino delgado.

Intestino grueso

Conformado por ciego, colon y recto. En los dos primeros ocurre la mayor parte de la fermentación microbiana. Las células caliciformes (secretoras de mucus) son mucho más abundantes en esta porción del intestino que en la anterior. El ciego representa cerca del 10% del peso del elefante. El colon mide cerca del doble de la longitud del recto.

Páncreas e hígado

Son glándulas accesorias del sistema digestivo que secretan enzimas digestivas y sales biliares.

El páncreas está rodeado por tejido conectivo, está ubicado adyacente al duodeno. Tiene función tanto exocrina como endocrina. El hígado puede sobrepasar los 40 Kg de peso en el adulto. Debido a que la alimentación del elefante es continua, no es necesario almacenar sales biliares y no existe vesícula biliar.

Referencias

– N., Owen-Smith & J., Chafota (2012). Selective feeding by a megaherbivore, the African elephant (Loxodonta africana). Journal of Mammalogy, 93(3): 698–705.

– W., Greene, E.S., Dierenfeld & S., Mikota (2019). A review of Asian and African elephant gastrointestinal anatomy, physiology and pharmacology. Journal of Zoo and Aquarium Research, 7(1): 1-14.

– M., Clauss, H., Steinmetz, U,. Eulenberger, P., Ossent, R., Zingg, J., Hummel & J.-M., Hatt (2007). Observations on the length of the intestinal tract of African Loxodonta africana (Blumenbach 1797) and Asian elephants Elephas maximus (Linné 1735). European Journal of Wildlife Research 53: 68–72.

– C., Thitaram, P., Matchimakui, W., Pongkan, W., Tangphokhanon, R., Maktrirat, J., Khonmee, A., Sathanawongs, P., Kongtueng & K., Nganvongpanit (2018). Histology of 24 organs from Asian elephant calves (Elephas maximus). Zoological Sciences. DOI: 10.7717/peerj.4947