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Organismos descomponedores, quienes son, alimentación y ejemplos

Resumen o esquema sobre los organismos descomponedores

Los organismos descomponedores constituyen un componente biótico de gran importancia en todos los biomas del mundo. Dentro de este grupo de organismos, los más conocidos son las bacterias y los hongos, los cuales se encargan de convertir una gran variedad de sustancias orgánicas en materia inorgánica. Esta última estará disponible para ser utilizada por otras formas de vida como las plantas, en su proceso de síntesis de compuestos orgánicos.

Este grupo de organismos también son denominados desintegradores, degradadores o comedores de detritos, y son uno de los tres grupos de organismos que componen las cadenas tróficas dentro de los ecosistemas. Son organismos heterótrofos, por lo cual se nutren de compuestos orgánicos elaborados por otros organismos.

Por otro lado, dentro de los organismos reductores también se pueden incluir algunos grupos de insectos que procesan sustancias de desecho de los organismos consumidores. Los organismos desintegradores son los encargados de completar el ciclo de vida y muerte, degradando en componentes no orgánicos al detrito, para que estén nuevamente disponibles para el crecimiento de los productores primarios. Todo este proceso permite un adecuado funcionamiento del ciclo de energía del cual depende el propio ecosistema.

Dentro de todo el proceso de las cadenas tróficas, debemos resaltar el hecho de que los organismos descomponedores actúan en todos los niveles de una cadena. Esto implica que la energía no empleada por los productores y consumidores o, la almacenada en productos de desecho como las heces, será utilizada por los desintegradores quienes la reciclaran en el ecosistema. La gran mayoría de la materia orgánica sintetizada por los organismos productores, (hasta un 95%) dentro de un ecosistema, queda sin ser consumida.

Esta pasa al nivel de los descomponedores en forma de materia vegetal en el suelo, de aquí la gran importancia de estos organismos en el ambiente. Las interacciones tróficas entre organismos que participan en el proceso de descomposición han sido muy poco evaluadas. Sin embargo, se ha señalado que pueden existir relaciones de competencia, depredación, mutualismo e incluso facilitación entre estos seres vivos.

Qué comen los organismos descomponedores

Los organismos descomponedores se alimentan esencialmente de detritos, partes de organismos muertos, fragmentos desprendidos y desechos de organismos vivos. Estos seres vivos se encargan de digerir o degradar las sustancias orgánicas complejas presentes en estos recursos, en compuestos inorgánicos más simples. De esta manera, absorben los nutrientes solubles necesarios para su propio mantenimiento y crecimiento durante el proceso de descomposición.

La descomposición es, entonces, el proceso mediante el cual los organismos reductores fraccionan materiales orgánicos en los elementos que lo componen. Así, un animal muerto o una planta se transformarán gradualmente en estructuras que ya no serán reconocibles y cuyas moléculas orgánicas se habrán fragmentado.

A través del proceso de descomposición, uno de los más importantes dentro de los ecosistemas, los organismos reductores toman las proteínas, hidratos de carbono y restos lipídicos de los organismos muertos. Posteriormente, los productos de desecho pasan a ser parte del suelo, quedando disponibles para sintetizar otras moléculas orgánicas.

Cómo es el proceso de descomposición

Los organismos descomponedores actúan en conjunto con algunos agentes abióticos que contribuyen tanto en la destrucción como en la degradación de la materia orgánica. El papel de los organismos desintegradores es precisamente descomponer, lo que implica la transformación de moléculas orgánicas complejas en compuestos inorgánicos sencillos.

Los organismos recicladores se encargan del procesamiento final de la materia orgánica que inició con la producción de las plantas. Estos son, además, los que producen la materia prima para la síntesis de materia orgánica y promueven la humificación, así como la mineralización de los suelos. Este proceso constituye un proceso ecosistémico de igual importancia a la producción primaria, pues se ha señalado que un ecosistema puede sustentarse con la existencia básica de organismos productores y descomponedores.

Por otro lado, el proceso de destrucción se refiere al proceso inicial de la descomposición, en el que se fragmenta el resto orgánico en partículas más pequeñas por medios mecánicos. En esta etapa resultan importantes factores abióticos como la temperatura, la lluvia y el viento. Intervienen también algunos animales fragmentadores, principalmente fauna edáfica, entre la que se incluyen ácaros, colémbolos, miriápodos, coleópteros, dípteros, isópodos, una gran variedad de nemátodos, lombrices, entre otros.

Función de estos organismos en los ecosistemas

El papel de los organismos descomponedores es mantener un flujo continuo de nutrientes en las cadenas tróficas. Sin estos organismos, el suelo perdería nutrientes, ya que no existiría retorno de los mismos tras ser utilizados por las plantas. La desaparición de este grupo de organismos desequilibraría en gran medida los ecosistemas y, en poco tiempo, estaríamos bajo una gruesa capa vegetal y cuerpos de animales muertos, desechos animales y otros compuestos.

Los organismos reductores u organismos reductores tienen un papel muy importante en el flujo de energía de los ecosistemas. La energía se mueve en la biosfera en la forma de moléculas orgánicas de elevada energía, que originalmente son elaboradas y almacenadas por los organismos productores. Tanto los organismos productores como los organismos consumidores obtienen energía a partir de dichas moléculas.

Finalmente, toda aquella energía fijada por los productores o almacenada por los consumidores que no sea empleada durante su vida, es liberada por los organismos descomponedores y transformada para su uso. Los microorganismos desintegradores como las bacterias y hongos, actúan como un vínculo de unión entre la productividad primaria y secundaria. De esta manera, propician la reintroducción de compuestos no orgánicos en las cadenas tróficas y producen biomasa, que puede ser el alimento de otros organismos recicladores y detritívoros.

Agrupaciones y ejemplos

Los organismos descomponedores puedes ser divididos en dos grandes grupos. Por un lado, encontramos a las bacterias, las cuales constituyen el grupo de organismos más abundante del planeta. Estas actúan en la descomposición de todas las formas de materia orgánica y productos de desecho.

Por otro lado, encontramos una gran variedad de hongos presentes en el suelo. Entre estos se pueden mencionar una gran variedad de hongos saprófitos basidiomicetes e, incluso, hongos que establecen asociaciones con las plantas como las micorrizas. En esencia, los hongos segregan enzimas que digieren extracelularmente la materia orgánica y luego ingieren las partículas resultantes para su nutrición.

Asimismo, podemos incluir varios grupos de organismos complejos que también participan en la reducción de compuestos orgánicos o en el procesamiento de detritos y su transformación en sustancias simples. Entre ellos podemos mencionar una gran variedad de insectos coprófagos y necrófagos, así como una gran variedad de artrópodos detritívoros cuyas sustancias de desecho pueden ser empleadas directamente por los productores primarios.

Tipos de organismos descomponedores

Se pueden clasificar a los organismos descomponedores según sus principales hábitos. Entre ellos encontramos detritívoros, coprófagos y necrófagos. Los organismos detritívoros son aquellos que utilizan como sustrato alimenticio restos o fragmentos de otros organismos, por ejemplo los residuos vegetales, frutos maduros y trozos de corteza.

Las lombrices de tierra son invertebrados detritívoros muy eficientes, capaces de procesar una gran cantidad de materia orgánica en el suelo. Además, influyen en las propiedades químicas, físicas y biológicas del mismo. Estos organismos, junto con los demás miembros de la microfauna y mesofauna del suelo, aceleran la descomposición de la materia orgánica del suelo y en el ciclado de los nutrientes, teniendo un gran efecto en las comunidades vegetales.

Los organismos coprófagos, son organismos especializados en el procesamiento de las heces de animales complejos. Estos organismos son capaces de aprovechar nutrientes que no están disponibles para otros organismos. Esto significa que realizan un procesamiento secundario de los recursos, que los animales que depusieron las heces no pudieron aprovechar.

Un ejemplo de este grupo de organismos degradadores son los escarabajos coprófagos. Las larvas de estos insectos se encargan de procesar las heces de una gran cantidad de animales herbívoros y carnívoros, contribuyendo en la degradación y fragmentación de estos desechos.

Por otro lado, los animales necrófagos se encargan de aprovechar los recursos que surgen de la descomposición de animales muertos. Diferentes organismos, desde bacterias que son el primer frente del proceso de descomposición, hasta algunos vertebrados, se encargan del aprovechamiento de la carroña y de su fragmentación en partículas más pequeñas.

Algunos procesos como la fermentación y la oxidación, propiciados por las bacterias, son muy importantes en estos organismos reductores para degradar diversos tejidos tanto animales como vegetales. Por otro lado, la acción química promovida por diversas enzimas secretadas por hongos saprofitos del suelo, contribuye con la fragmentación y aprovechamiento de la materia orgánica presente en dicho sustrato.

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Referencias

  1. Álvarez Sánchez, S. (2005).
  2. Begon, M., Harper, J. L., & Townsend, C. R. (1999).
  3. Domínguez, J., Aira, M., & Gómez-Brandón, M. (2009).
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