Alimentación de los dinosaurios (carnívoros, omnívoros y herbívoros)

Imagen seleccionada para alimentación de los dinosaurios
Oleksander Kovalenko/sp.depositphotos.com

Al igual que sucede hoy día con los animales que pueblan la tierra, la alimentación de los dinosaurios podía ser de tipo carnívora, herbívora u omnívora. Muchos de estos animales, que dominaron la tierra hace millones de años, tenían tamaños asombrosos, por lo cual debían ingerir diariamente grandes cantidades de alimentos.

Generalidades

Los dinosaurios son un grupo bastante diverso de vertebrados Sauropsida, en el cual están incluidos los reptiles y las aves actuales. Se caracterizan entre otros aspectos por presenta un huevo amniota, muy similar en todos ellos, y por la disposición de sus extremidades posteriores con respecto al esqueleto axial.

Estos animales hicieron su aparición hace aproximadamente unos 240 millones de años (Triásico), pero fueron dominantes desde el Jurásico y por más de 120 millones de años hasta la extinción masiva del Cretácico. Actualmente se considera que las aves, además de los reptiles son descendientes vivientes de los dinosaurios.

¿Que comían los dinosaurios?

Para saber cómo era la alimentación de los dinosaurios, los científicos deben valerse muchas veces de pruebas indirectas, como el tipo de dientes y la forma de los huesos, pues se han conservado muy pocos estómagos intactos que puedan mostrar el contenido real de estos.

Sin embargo, en ocasiones se consigue algún estómago en buenas condiciones como el caso del Indrasuarus wangi, un dinosaurio descubierto recientemente, el cual había sido tragado entero y se mantuvo más o menos intacto en el estómago de un Microraptor, el cual era un dinosaurio emplumado.

Este descubrimiento permitió demostrar que la alimentación de los dinosaurios de este grupo incluía presas que eran engullidas primero por la cabeza, como hacen muchas aves actuales.

Dientes y huesos

El estudio comparado de huesos y dientes ( fósiles y actuales) permite determinar el tipo de alimentación de los dinosaurios que depositaron tales restos, por ejemplo, los dientes caninos desarrollados indican una dieta carnívora mientras que un mejor desarrollo de los molares demuestran una alimentación herbívora, para macerar el material vegetal.

Los dientes, adicionalmente, mantienen restos de alimentos, que en ocasiones pueden fosilizarse también y permiten a los paleontólogos tener mayor certeza de cuál era la dieta de los dinosaurios.

Igualmente el tipo de mandíbula, la presencia o ausencia de garras y los huesos de los miembros, permiten a los investigadores inferir acerca del estilo de vida y alimentación de los dinosaurios.

Coprolitos

Los coprolitos son heces fecales fosilizadas. Los dinosaurios, al igual que los animales actuales, no digerían completamente todo el material que engullían, por lo que podían quedar restos parcialmente digeridos o intactos en sus heces, las cuales al fosilizarse guardaban pruebas de su contenido, es decir, de cuál era la alimentación de los dinosaurios que las depositaron.

Estómagos

Como señalamos anteriormente, aunque son escasos, algunos estómagos se han mantenido intactos y han mostrado su contenido a los investigadores.

Otras pruebas

El contenido de algunos isótopos en los huesos fosilizados también ha sido empleado para determinar el tipo de alimentación de los dinosaurios. Restos fosilizados de árboles, hojas, frutas o de diversos animales atacados por dinosaurios también son pruebas empleadas por los paleontólogos para determinar qué comían estos animales.

Hábitos y mecanismos de alimentación de los dinosaurios carnívoros

Los dinosaurios carnívoros, generalmente presentaban una cabeza grande y un cuello corto y robusto, adicionalmente presentaban unas mandíbulas fuertes y armadas con dientes muy afilados y aserrados. Estas características les permitían asir a sus presas y desgarrar sus carnes.

Algunos dinosaurios eran depredadores, es decir, cazaban directamente a sus presas, las cuales podían ser otros dinosaurios carnívoros, o generalmente depredaban sobre los herbívoros de gran tamaño. La alimentación de los dinosaurios carnívoros, en algunos casos, se componía de carroña, o se complementaba con esta.

Los carnívoros más grandes podían aprovechar su fuerza y agilidad para cazar en solitario a sus presas, que en ocasiones eran más grandes que ellos. Otros cazadores más pequeños, se reunían en grupos de diverso tamaño para compensar con su número y agilidad, su menor talla.

Los dinosaurios piscívoros podían presentar algunas adaptaciones a este tipo de alimentación, por ejemplo, unas mandíbulas más grandes y desarrolladas (como las de los cocodrilos actuales).

Los huevos representan una fuente rica de proteínas y eran muy abundantes en la época de los dinosaurios, por lo cual algunos carnívoros se especializaron en este tipo de dieta, mientras que otros simplemente la incluían junto con otros tipos de alimentos.

Entre los dinosaurios carnívoros se encuentran el Tiranosaurio rex y el Velociraptor.

¿Cómo era la alimentación de los dinosaurios herbívoros?

Muchos dinosaurios herbívoros, a diferencia de los carnívoros, presentaban dientes planos con mucha superficie de contacto para triturar sus alimentos, y en algunas ocasiones dientes agudos para cortar las hojas.

Al igual que los herbívoros actuales, los dinosaurios eran incapaces de digerir la celulosa, por lo cual debían macerar lo más posible su alimento, con los dientes o en el estómago, para facilitar la digestión por parte de microflora intestinal.

Algunos dinosaurios herbívoros con cuernos presentaban dientes dispuestos en filas continuas y eran reemplazados a medida que se desgastaban. Los Hadrosaurus, o dinosaurios pico de pato, presentaban articulaciones de la mandíbula superior e inferior que permitían que se desplazaran una sobre otra para triturar mejor el alimento.

Gastrolitos

A pesar que la alimentación de los dinosaurios herbívoros hacía suponer la posesión de unos dientes molares, algunos dinosaurios presentaban dientes pequeños y puntiagudos, o dientes en forma de tijera, como el Psittacosurus, que les eran útiles para arrancar y cortar las hojas, pero no para mascarlas.

Debido a estas incongruencias entre el tipo de alimentación y el tipo de dientes de estos animales, se ha sugerido que estos y otros dinosaurios herbívoros ingerían piedras o rocas para ayudar al proceso de digestión mecánica, tal como hacen algunas aves actuales. Este tipo de rocas ha sido hallado en fósiles de prosaurópodos, saurópodos y ornitópodos.

Sin embargo, otros investigadores cuestionan el papel de estas rocas en la alimentación de los dinosaurios herbívoros, con base en que asemejan a cantos rodados, lisos y de bordes redondeados, de ser empleados en la digestión, su superficie no sería lisa sino irregular, como sucede con los gastrolitos de los cocodrilos actuales, y en que los gastrolitos no han sido hallados siempre en los dinosaurios que se supone debían tenerlos.

Otro argumento en contra de los gastrolitos de los dinosaurios es la ausencia de estas rocas en el tracto digestivo de la mayoría de los reptiles herbívoros actuales.

Dos de los dinosaurios herbívoros mejor conocidos por el público general son el Stegosaurus y el Diplodocus.

Alimentación de los dinosaurios omnívoros

En ocasiones, la alimentación de los dinosaurios podía basarse tanto en materia animal como vegetal, es decir, eran omnívoros. Estos dinosaurios, por lo general, eran de pequeño tamaño y, además de hojas y frutas, se alimentaban de dinosaurios más pequeños, así como de mamíferos y muy frecuentemente de huevos de otros dinosaurios. Ejemplo de dinosaurios omnívoros son el Oviraptor y el Ornithomimus.

Referencias

– Gastrolith. En Wikipedia. Recuperado de en.wikipedia.org.

– Dinosaur digestión. En Astrobiology Magazine. Recuperado de astrobio.net.

– University of Bonn (2006). Dinosaurs: Stones did not help with digestion. ScienceDaily. Recuperado de sciencedaily.com.

– J.I., Ruiz-Omeñaca, J.I., Canudo & G., Cuenca-Bescós (1997). Primera evidencia de un área de alimentación de dinosaurios herbívoros en el Cretácico Inferior de España (Teruel). Monografías de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas, Químicas y Naturales de Zaragoza, 10: 1-48.

– J.I. Ruiz-Omeñaca (2005). Nuestros fósiles: Los dinosaurios saurópodos (Nuestros fósiles, ficha no 8: Aragosaurus ischiaticus Sanz, Buscalioni, Casanovas y Santafé, 1987). Aragonia, Boletín Interno de la Sociedad de Amigos del Museo Paleontológico de la Universidad de Zaragoza, 10: 24-30.

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